
Un día más ahí estaba ella delante del ordenador sin atreverse a escribir nada, sin atreverse a poner nada que pudiera ser mal interpretado o que pudiera dar rienda a una serie de malos entendidos o respuestas que no le gustaría leer.
Una vez más pensó, antes de escribir un mail o un mensaje y apretar enviar, no se decidía que poner. Sería conveniente hacerlo? Entendería lo que quería decir ella en ese momento? Podría ponerse en su lugar por un momento y sentir lo que ella sentía? Recibiría respuesta escrita o tan sólo un silencio?
Un mal de dudas le acompañaban, no sabía que hacer, no sabía que poner, por una vez, no sabía como expresar sus sentimientos, lo que quería decir, lo que le gustaría expresar y que la otra persona lo entendiera y no lo tomara como una imposición o como decía aquel amigo de ella: "ilusiones, ilusas".
Quizás a lo mejor era eso, "ilusiones, ilusas" que nunca llegaban a buen puerto.
Con lo que decidió cerrar el pc e irse a la cama, con sus dudas en la cabeza, el corazón en un puño y las "ilusiones, ilusas" tiradas por el suelo...