
Cuando el silencio me envuelve tengo la mala costumbre de ponerme a pensar en distintas cosas. A veces en lo que me preocupa o abruma , otras en lo que gustaría hacer, otras en cosas pasadas, excitantes, dolorosas y otras en mi mundo rosa como lo llamo yo.
Y es ahí donde meto la pata, porque la verdad es que el color rosa no es que sea uno de mis favoritos, pero bueno ahí me veo yo soñando tonterías, esperando que ocurran cosas que sé muy bien que va a pasar o por el contrario mirando con pesimismo algo que no sé aún como se desarrollará.
Y es que así soy yo a veces. Les pongo un ejemplo,compro un vestido en una de esas tiendas que no devuelven el dinero, sólo te cambian el género por otro o te dan un vale que puede caducar a los 3 meses. Cuando llego a casa le veo un defecto y ya comienza mi comedura de coco. Que si ahora lo llevaré y la dependienta dirá que he sido yo, que no me lo querrá cambiar, que no me querrá devolver el dinero, que me engañará y me colocará algo que no quiero y así me voy comiendo la cabeza, con lo que al llegar a la tienda voy temblando pues pienso que las cosas irán mal.
Pero que pasa... que al comentárselo la mujer, muy amablemente me dice no pasa nada te pido otro igual si lo quieres, te lo cambio por lo que quieras o te devuelvo el dinero por ser defecto de fábrica. Con lo que ese mal trago que he estado pasando ha sido de gratis.
Lo mismo me ocurre cuando escribo un mail a un amigo y expongo mis ideas sobre algún tema que me ha pedido opinión o yo te metiche que soy se la he querido dar, después de escribir todo lo que pienso y de apretar enviar, me digo: Dios! y si lo que he escrito se lo toma a mal, si no entiende la ironía o el humor negro con el cual escribo a veces. Si se piensa que lo ataco,que estoy enfadada o que dejo muy al aire mis sentimientos y pensamientos . Y así estoy hasta que veo que recibo un mail de él contestando el mío. Nada más verlo me entra el miedo de abrirlo pues me digo, venga valiente abre el mail y recibe de tu propia medicina. Pero a lo mejor al leerlo no llega la sangre al río y mi amigo ha sabido entender lo que yo he querido expresar. Aunque a veces me pasa al revés que escribo un mail muy bonito y donde digo cosas que no se las contaría a más nadie, sólo a él, y me contesta como digo yo con su "tocado y hundido" dejandome en la miseria durante varios días.
Hoy por ejemplo le he contestado un mail sobre una opinión que me pide, la he escrito pero no me he atrevido a enviarlo todavía, he decidido guardarlo en borradores y darle más tarde otra mirada, para ver si al contestar no me he pasado de tuerca.
Y es que yo sigo pensando que esta cabecita loca mía debería aprender que a veces no se puede decir todo lo que se piensa y se quiere decir, porque a veces muchas personas sólo quieren escuchar lo que quieren escuchar.
Nota mental: entre ellas, yo!